Posteado por: M | 29 octubre 2009

Turquía mira hacia el sur

“Crecen las tensiones entre Turquía y Occidente”, titulaba recientemente el New York Times la crónica de un corresponsal en Estambul, Dan Bilefsky, el cual se preguntaba si el gobierno de Ankara y la diplomacia turca habían dejado de mirar a Occidente para hacerlo hacia el este. Pienso que el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, que en sus primeros escarceos políticos se presentó como un radical islámico, dispuesto a utilizar como bayonetas los alminares de las mezquitas, pero que hoy pasa por moderado, en realidad mira hacia el sur, hacia La Meca.

Lo único que resulta sorprendente es que la prensa norteamericana, siempre tan alerta ante lo que acontece en las fronteras virtuales del imperio, haya tardado tanto tiempo en darse cuenta de que el gran aliado de la guerra fría, puntal oriental de la OTAN y vigilante de la frontera con la URSS, está llevando a cabo una revisión radical de su política exterior. Pero han tenido que multiplicarse los indicios de la islamización creciente de la diplomacia turca para que el presidente Obama, el departamento de Estado y los grandes periódicos reaccionaran con preocupación.

El viraje empezó en 2003, cuando el gobierno de Erdogan cerró los espacios aéreo y terrestre a las tropas norteamericanas desplegadas en Irak, pero en este año alcanzó cotas harto elevadas al romper tácitamente la alianza con Israel. En enero, durante la cumbre económica de Davos, el primer ministro turco increpó duramente al presidente hebreo, Shimon Peres, y le reprochó la acción de las tropas israelíes en Gaza. La tradicional colaboración militar entre Israel y Turquía se encuentra en vías de extinción. No obstante, cuando visitó Turquía en abril, para subrayar su importancia estratégica, Obama no se dio por enterado. Mantuvo el discurso tradicional en el parlamento de Ankara y hasta se entrometió en los asuntos europeos para reclamar el rápido ingreso de Turquía en la UE.

En junio, en medio de la represión brutal de la policía y las milicias iraníes contra los disidentes del régimen teocrático que denunciaban el fraude electoral, Erdogan fue, junto con el venezolano Chávez, uno de los primeros líderes extranjeros que felicitaron por su reelección al presidente Mahmud Admadineyad. La semana pasada, Erdogan visitó Teherán, mantuvo efusivas conversaciones con Admadineyad, reforzó la alianza antikurda y clavó algunos dardos en la espalda de Washington al proclamar que el programa nuclear iraní es tan pacífico como legal. Todo parece indicar que la visita a Teherán ha abierto los ojos de la diplomacia estadounidense.

Erdogan y su Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD, conservador e islamista) han suplantado la tradicional diplomacia de fidelidad a la OTAN y amistad con EE UU e Israel por un panislamismo militante, que mira más a Teherán que a Washington, y que incluye el apoyo tanto a Hamás e Hizbulá como a los gobiernos islamistas de Sudán o Qatar. Las élites surgidas del kemalismo que tenían a su cargo la diplomacia, educadas en universidades laicas de tipo occidental, están siendo sustituidas por otras procedente de las escuelas coránicas. El viejo sueño de una Turquía secular y europeizada, presente en las lucubraciones sobre el choque de civilizaciones, se halla en franco retroceso.

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Responses

  1. Discrepo un tanto sobre el trato que se viene dando a Turquía en los medios informativos occidentales. Está claro que este país se encuentra en una posición de ambivalencia politica,cultural y religiosa. No por eso creo haya renunciado a su vocación europeísta, pero tampoco a la de su posición de potencia intermedia que le permite jugar un papel importante en la región.Como su posición, después de la guerra fría y de las reticencias de algunos países muestran para aceptarla en la EU. es bastante difusa, creo que la salida que están tratando de encontrar es aquella que les sirva de alternativa para el caso de que sus intentos europeístas caigan por tierra. No tiene nada de extraño que como forma de incrementar su influencia, se hayan lanzado a mejorar sus relaciones con sus vecinos árabes(tradicionalmente malas) e Irán. Ahora bien para que esto pueda realizarse con cierto éxito tienen que someter a un enfriamiento sus relaciones con Israel. Naturalmente que aprovechan el momento más propicio para lanzarse a la crítica contra el Estado Judío, el salvaje e indiscriminado bombardeo de Gaza. Por otro lado y, según micriterio, la falta de acuerdos para su retirada del norte de Chipre, tratan de compensarla mejorando sus relaciones con Armenia, lo que a su vez significaría una sensible disminución de las tensiones en la región que dieran paso a posibles acuerdos sobre suministro energético(pienso en ese proyectado pipeline) para el mercado europeo procedente de Irán y Azerbeiyán, si los américanos lo permiten, quizás también de Irak. Esto podría ser una salida a la dependencia energética de Rusia en que se nos está metiendo. Con respecto a Chipre quisiera decir que no estoy seguro de un gobierno turco, por si solo, sea capaz de solucionarlo sin contar en el visto bueno de un nejército que, hoy por hoy, sigue teniendo la última palabra en este país.


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