Posteado por: M | 15 noviembre 2009

Afganistán y el síndrome de Vietnam

Las vacilaciones de la Administración de Obama sobre la estrategia a adoptar en Afganistán tienen mucho que ver con el fantasma de la guerra del Vietnam que revolotea insidiosamente sobre la Casa Blanca. El corrosivo síndrome de Vietnam no se ha curado con su traslado al celuloide, gravita como una pesadilla sobre la política exterior norteamericana y quita el sueño a los líderes del Partido Demócrata.

Porque fueron dos presidentes demócratas, John Kennedy y Lyndon Johnson, los que asumieron el compromiso de la guerra y de su escalada militar, hasta desembocar en el desastre de 1975, cuando los helicópteros militares, en medio de una terrible y muy cinematográfica confusión, hubieron de rescatar en el último momento al embajador estadounidense del tejado de la embajada en Saigón.

Con el equipo de Obama centrado en la reforma del sistema sanitario y el desafío del cambio climático, “los liberales [izquierdistas], una vez más, temen que un conflicto distante pueda hundir otra presidencia prometedora”, escribe Ray Takey en el Boston Globe. La hipérbole histórica está afectando de grave manera al proceso de decisión de la superpotencia.

El debate en la Casa Blanca, entre las diversas estrategias posibles, está curiosamente centrado en dos libros importantes: Lessons in disaster, de Gordon M. Goldstein, y A Better War, de Lewis Sorley. “Se recrudece la batalla de dos libros”, titulaba The Wall Street Journal, para referirse a continuación a las extrañas similitudes entre las discusiones de hoy y las de hace casi medio siglo. El que fue candidato presidencial republicano, el senador John McCain, considera, desde que estaba en campaña electoral, que la guerra de Afganistán debe compararse con la de Irak, no con la Vietnam. Lo mismo que preconiza el texto de Lewis Sorley, Una guerra mejor.

A better war

El libro de Goldstein, Lecciones del desastre, analiza minuciosamente, sobre todo, el comportamiento de McGeorge Bundy, que fue asesor de Seguridad Nacional de los presidentes Kennedy y Johnson, concienzudo intelectual y halcón notorio, el más directo responsable de las argumentaciones que desembocaron en la trágica escalada. Pero el autor subraya que la derrota de Estados Unidos se debió a un cúmulo de circunstancias irrepetibles: la habilidad de Vietnam del Norte para embozar su comunismo tras el combate patriótico, los estragos de la guerra fría en Asia y un mando militar norteamericano particularmente arrogante e incompetente.

Lessons in disaster

Habrá que esperar una decisión de Obama, que se espera inminente, para saber cuál de ambos libros tuvo mayor influencia en la prolongada discusión. Aunque también es probable que el presidente tome un camino distinto que de pie para otro texto menos apasionante y quizá también menos turbador.

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