Posteado por: M | 28 enero 2010

Francia rechaza el burqa

Tras seis meses de debates, una comisión parlamentaria de la Asamblea Nacional francesa, presidida por el diputado comunista André Gerin, emitió su dictamen el 26 de enero y se pronunció a favor de aprobar en el pleno una resolución en la que se proclame que “toda Francia rechaza el velo integral” y una ley posterior que prohíba “la ocultación del rostro” en los servicios públicos (escuelas, hospitales, transportes). La comisión entiende que los vestidos del burka y del niqab –el primero cubre por completo el cuerpo de la mujer y el segundo apenas si deja ver sus ojos– son incompatibles con los valores de la República.
El resultado estaba descontado desde que el presidente Nicolas Sarkozy declaró en junio del 2009 que el velo integral “no es bienvenido en Francia porque es contrario a nuestros valores y a la concepción que tenemos de la dignidad de una mujer”. “No es un signo religioso –añadió–, sino un signo de servidumbre y humillación, un signo del sometimiento de las mujeres.”
 
La decisión parlamentaria, en medio de una fuerte polémica, provocó la confusión en el momento del voto y una división que está instalada en el seno mismo de los partidos políticos. Éstos coinciden en preconizar la proscripción del burka y similares, por ser “contrarios a los valores de la República”, pero difieren en los medios para aplicarla. Un sector importante del partido gubernamental (UMP, centro-derecha, ex gaullista) deploró que se apostara por “una media ley” y preconizó la interdicción absoluta en todo el espacio público.  El Partido Socialista (PS), en la oposición, también rechaza el velo integral, pero considera que el debate está contaminado por otro paralelo sobre la identidad nacional que impulsa el presidente de la República.
 
La comisión parlamentaria actuó con prudencia jurídica al limitar la interdicción a los servicios públicos, pues si aquélla se extiende a todo el espacio público, como reclaman los más radicales, podría ser anulada por el Consejo Constitucional. En nombre de la laicidad y la neutralidad del Estado, el gobierno puede prohibir a sus funcionarios y a los alumnos de los colegios y liceos la manifestación ostensible de su religión, como recogió la ley de 2004 que proscribió el pañuelo islámico y otros signos en los colegios, aplicada sin problemas; pero una prohibición absoluta plantearía graves problemas jurídicos.
 
Teniendo en cuenta ese precedente de 2004, la comisión parlamentaria aboga por restringir el uso del burka en los servicios públicos, pero no preconiza una prohibición total en la calle. Considera que sería problemático que el Parlamento invocara la laicidad para proscribir el velo integral en la vía pública, ya que el Estado no puede invadir los criterios de conciencia ni está legitimado para inmiscuirse en el terreno de la vestimenta. No obstante, algunos diputados alegaron razones de orden público y seguridad para reclamar la prohibición de cualquier ocultación del rostro en cualquier lugar.
 
El portavoz de una coalición de organizaciones islámicas en Francia, Mohamed Moussaoui, declaró a una agencia de prensa norteamericana que “es muy difícil hablar de la liberación de la mujer a través de una ley prohibitoria”.En un editorial titulado “Los talibanes aplaudirían”, el 27 de enero, el New York Times no sólo defendió la autonomía personal de las mujeres para decidir el vestido, sino que censuró acerbamente a toda la clase política francesa y muy especialmente al presidente Sarkozy: “Desgraciadamente, los políticos franceses parecen voluntariamente ciegos ante la violación de las libertades individuales.” Ni una sola palabra en el citado editorial sobre las restricciones de las libertades por razones de seguridad, tan extendidas en EE UU después del 11-S de 2001, incluyendo los controvertidos escáneres en los aeropuertos, ni ninguna reflexión sobre los significados profundos del burka o el niqab, que afectan a la condición de las mujeres, reducidos por el gran diario norteamericano a una mera cuestión de ornato femenino.
 
No es una obligación religiosa
 
Una web árabe en el Reino Unido, llamada Shafaf (transparencia), publicó recientemente un excelente artículo sobre el velo islámico, firmado por Sabed El-Qemani, asegurando que no se trata de una obligación religiosa, sino de “un fenómeno sociológico concerniente a las condiciones sociales económicas y políticas”. Tras referirse a la revolución egipcia de 1919, cuando las mujeres prescindieron del velo, como signo de clase, para integrarse en la vida pública, asegura que fue un triunfo del movimiento de renovación intelectual árabe que comenzó a finales del siglo XIX. Y concluye:

“En aquella época, las ideas de los egipcios eran abiertamente laicas. Deseaban que un contrato social afirmara que la patria es común a todas las comunidades y confesiones, que todos los ciudadanos son iguales en derechos y deberes. Querían un Estado moderno con instituciones civiles y un sistema parlamentario en cuyo seno la voluntad popular pudiera imponer la alternancia entre partidos políticos fuertes. En resumen, se trataba de seguir el modelo occidental, que era juzgado superior a pesar del rechazo del colonialismo que dominaba el país en 1919. Era una voluntad colectiva de tomar el tren de la modernidad de los países desarrollados. Lo que resulta extraño es que el velo retorne cuando la nación está vencida y humillada, en el momento precisamente en que más necesitaría respirar un aire de libertad a fin de salir de su marasmo, de su subdesarrollo y de la insostenible derrota de su civilización.”

El artículo demuestra que el liberalismo árabe no ha muerto, aunque sea muy minoritario y esté prácticamente oculto o marginado, o exiliado. De su fracaso se nutre el islamismo. Tampoco sabemos si algún día llegará a tener fuerza política en el mundo árabe, como en el Egipto de 1919.

 
 
Anuncios

Responses

  1. Me parece bien la postura francesa. Y no es que se esté atacando la cultura árabe.Yo entiendo que si una familia árabe viene a vivir a España o Francia, tiene que adaptarse a vivir en otra cultura, en un sistema que proclama la igualdad de derechos para hombres y mujeres porque sus hijos van a colegios españoles y se van a educar como niños españoles con los mismos derechos que los españoles por lo que no se puede venir a un colegio público español y decir que tu hija no puede hacer gimnasia porque no se puede poner pantalón corto. El colegio no puede hacer excepciones…y es sólo un ejemplo.Hay que adaptarse al sistema jurídico y de libertades del pais porque estás dentro del sistema de ese pais. Otra cosa es que en su casa y en su iglesia tengan sus costumbres y practiquen su religión, nadie se lo va a impedir, pero si participas de las instituciones públicas debes de cumplir las normas de orden público del pais donde vivas.De todas formas, el tema del velo es sólo la punta del iceberg.Hay también religiones como los testigos de Gehová que plantéan importantes conflictos en los hospitales públicos…Está un estado aconfesional obligado a resolver jurídicamente todos estos problemas de conciencia? . Yo pienso que no. La constitución reconoce la libertad religiosa y de culto, así que es muy respetable que una persona no quiera que le pongan una transfusión de sangre, pero también es un derecho del médico no querer operar contra los principios de su lex artis. Son problemas de conciencia para los que el ordenamiento jurídico no tiene respuestas. El problema es que si, en medio de la discusión, se muere el paciente le van a pedir responsabilidad al hospital, por falta de protocolos para estos casos….no es un tema baldí. Un saludo.

  2. Perdón. con 15

  3. Baldí?
    Más que el “levantamiento del velo”, Don Pelayo in memoriam.
    En serio, el Tío Mateo tiene una gran biografía.
    Abrazos.

  4. Felicidades por el Blog del Sr. Madridejos!

    Creo que es clave lo que dice cuando comenta la postura crítica de los simples defensores de las libertades individuales, y objeta:
    “[…] ninguna reflexión sobre los significados profundos del burka o el niqab, que afectan a la condición de las mujeres, reducidos por el gran diario norteamericano a una mera cuestión de ornato femenino.”

    Creo que ahí está el punto; a mí no me parece que sea un mero ornamento ni un símbolo religioso de tu personal manera de relacionarte con Dios. No creo que los estados occidentales deban renunciar a regirse por el consenso de los Derechos Humanos, ni abandonar la laicidad del Estado (y volver a la E Media?) en nombre de un supuesto relativismo cultural mal entendido.
    ¿Sabéis que decía un imán de esos sobre el hecho de que en occidente se permita el culto islámico y en sus países no se permita públicamente el culto cristiano? pues decía que eso pasa porque nosotros (a diferencia de ellos) no estamos seguros de nuestra religión (de que sea la verdadera), por eso admitimos otras, por si acaso. El colmo.

    Últimamente, en algún país nórdico, la comunidad musulmana ha pedido poder regirse por su propia ley, con sus propios tribunales, etc. Un ordenamiento jurídico al margen!!!

    Montse Wewe

  5. Ajenos a estos problemas y sumidos en los nuestros me parecen reveladores el análisis, la información y las conclusiones del señor Mateo Madridejos. Muy bien. Saludos.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: