Posteado por: M | 26 abril 2010

Obama, el genocidio armenio y la memoria histórica

El reconocimiento como genocidio de los asesinatos masivos de los armenios en Turquía, uno de los acontecimientos más sangrientos del siglo XX, tropieza con la negativa del gobierno de Ankara, que rechaza plegarse al dictamen de los historiadores, y las reticencias de las grandes potencias, que siguen anteponiendo la geoestrategia a la justicia retrospectiva. El presidente Barack Obama, que durante su campaña electoral prometió adherirse a la idea del genocidio, una vez llegado al poder olvidó sus promesas y el pasado 23 de abril, en un discurso en Asheville (Carolina del Norte), evitó pronunciar la terrible palabra en una ceremonia que conmemoraba el 95 aniversario de aquellos luctuosos acontecimientos.Obama se refirió al extermino de más de un millón de cristianos armenios como “una de las peores atrocidades” del siglo XX y “un devastador capítulo de su historia”, una frase que no satisfizo las expectativas de los herederos de las víctimas y que, al mismo tiempo, disgustó al ministro turco de Asuntos Exteriores. Cuando los políticos se adentran de manera oportunista en los terrenos con frecuencia pantanosos o intrincados de la historia, ya se sabe lo que ocurre: irritan a todo el mundo y, por supuesto, no pueden alterar los hechos recopilados y narrados por los historiadores, aunque a veces pretendan tergiversarlos o falsearlos de acuerdo sus intereses del presente. 

El 19 de enero de 2008, Obama prometió para cuando alcanzara la presidencia: “Reconoceré el genocidio armenio”, frase tan lapidaria como inequívoca que repitió en varias ocasiones. Ahora ya no se atreve a la proclamación porque no quiere herir las susceptibilidades del cada vez más difícil aliado, Turquía, ahora gobernada por un partido que procede del integrismo, dirigido por Recep Tayyik Erdogan, y que ha reorientado en un sentido islamista su actividad diplomática, provocando una nuevo quebradero de cabeza del presidente norteamericano en una región especialmente convulsa.  

Obama ha fracasado en su intento de pronunciar un veredicto sobre lo que ocurrió en 1915 en el Imperio otomano entonces en sus estertores. Se tomó libertades excesivas con la historia y ahora tiene que recular, dejando al aire las vergüenzas y alimentando la polémica inacabable entre armenios y turcos, incapaces de resolver el problema de las profundas heridas y los agravios históricos a pesar de haber establecido relaciones diplomáticas en octubre de 2009. Cuando la historia no se deja en manos de los historiadores, abriendo los archivos y facilitando las investigaciones profesionales, la acción de los políticos sólo sirve para envenenar el pasado y someterlo a los vaivenes de la coyuntura. 

El llamamiento de Blois por La liberté de l´histoire, promovido por destacados historiadores franceses en octubre de 2008, al que me adhiero sin ambages, establece con nitidez: “La historia no debe ser la esclava de la actualidad ni escribirse al dictado de las memorias concurrentes. En un Estado libre, ninguna autoridad política puede definir la verdad histórica ni restringir la libertad del historiador bajo la amenaza de sanciones penales (…) Pedimos a los responsables políticos que tomen conciencia de que, si bien les compete la preservación de la memoria colectiva, no deben instituir, por ley y para el pasado, verdades de Estado cuya aplicación judicial puede entrañar consecuencia graves para el oficio de historiador y la libertad intelectual en general.”  

En España, las autoridades políticas se entrometen con diversos pretextos en la llamada memoria histórica, personal, transferible como ejercicio memorialístico, cuando no se lanzan por el tobogán de manipular y reescribir un pasado que afecta a todos los ciudadanos y sigue despertando el interés de concienzudos historiadores. La Asamblea Nacional francesa definió como genocidio las matanzas de armenios por las fuerzas otomanas durante la Primera Guerra Mundial, lo mismo que hicieron Canadá, el Parlamento Europeo y 4 de marzo de este año el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes del Congreso norteamericano, provocando la cólera de Ankara y la retirada temporal del embajador turco en Washington. Obama tomó nota y mide sus palabras, aunque tenga que olvidarse de sus promesas a la comunidad armenia y su potente lobby en EE UU. 

La mayoría de los historiadores académicos coinciden en que lo ocurrido en Turquía en 1915-1917, durante el gobierno de los Jóvenes Turcos, fue en verdad un genocidio, pues más de un millón de armenios, a la sazón una influyente minoría cristiana, fueron deportados y/o exterminados mediante métodos crudelísimos. Los hechos concuerdan además con la definición de genocidio de la ONU, en la medida en que constituyó la eliminación deliberada de un grupo étnico-religioso, una estrategia oficial que también afectó a otros grupos cristianos como los griegos del Ponto y los asirios. Hasta ahora, 22 Estados han reconocido el genocidio armenio, el más estudiado después del holocausto judío a mano de los nazis y sus colaboradores. 

El gobierno de Turquía no llega a negar las matanzas que se produjeron, pero niega que se tratara de un genocidio, por no existir, a su juicio, una voluntad sistemática de exterminio, y reduce las víctimas a unas 500.000, como si fuera una calamidad más de las engendradas por la guerra. Nacionalistas e islamistas parecen estar de acuerdo a levantar todos los obstáculos que sea necesarios para impedir una reconciliación entre los herederos de las víctimas y de los victimarios. 

Aunque Turquía y Armenia establecieron relaciones diplomáticas mediante un acuerdo firmado en Zúrich  el 10 de octubre de 2009, el proceso de reconciliación y apertura de fronteras se encuentra totalmente bloqueado por las condiciones que pretende imponer el Gobierno de Ankara. Ante la insistencia de Erdogan en que los armenios, que son abrumadora mayoría, abandonen su enclave de Nagorno-Karabaj, situado dentro de Azerbaiyán, república ex soviética étnicamente turca, la coalición gubernamental en Ereván, capital armenia, acordó suspender la ratificación parlamentaria del protocolo de Zúrich. 

Nagorno Karabaj, región azerbaiyana poblada mayoritariamente por armenios, fue teatro de un conflicto armado entre 1900 y 1994, favorable a los segundos, que siguen gobernando el territorio. La tregua firmada en 1994 y el interminable proceso de paz están garantizados por el llamado Grupo de Minsk, copresidido por Rusia, EE UU y Francia, dependiente de la Organización para la Cooperación y la Seguridad en Europa (OSCE). Las tres grandes potencias preconizan que los procesos de paz de Nagorno Karabaj y de normalización entre Armenia y Turquía deben ser autónomos, ya que cualquier interferencia de uno en el otro sólo serviría para crear una confusión general y hacerlos descarrilar. Pero el gobierno de Ankara insiste en vincularlos. 

El acuerdo en la ciudad helvética fue firmado por los ministros de Exteriores de ambos países y a la ceremonia concurrieron la secretaria de Estado de EE UU, Hillary Clinton, y el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, acompañados por Javier Solana, entonces Alto Representante de la Unión Europea (UE), para subrayar entre todos la importancia geoestratégica de un entendimiento que por ahora parece imposible en una región tan ensangrentada por la historia como agitada por las tensiones del presente. 

El único progreso, al margen de las autoridades, se escenificó el 24 de abril, día en que los armenios conmemoran el comienzo del holocausto, cuando por primera vez algunos ciudadanos de Estambul se atrevieron a manifestar públicamente su dolor en una ceremonia retransmitida por las televisiones de todo el mundo. En ese día, hace ahora 95 años, los turcos detuvieron en Estambul a 250 intelectuales armenios con los que iniciaron las deportaciones y la aniquilación.   

Monte Ararat, desde Armenia

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Responses

  1. Hoy escuchaba La Radio, en mi ciudad, y estaba como invitado una Autoridad Armenia. No se exactamente cual era el nombre del cargo que tiene dentro de la comunidad, y ahi me entere que hubo un Genocidio Armenio. No podia creerlo!!!
    Jamás me habia enterado, y soy una persona de 50 años. Terrible!!! Como pude no saber eso!!!!! y oí que el 24 de abril, creo el Estado Argentino reconoceria ese dia como fecha recordatoria de tal fatalidad. Puede ser que haya interpretado yo bien ese tema??? Gracias.


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