Posteado por: M | 26 agosto 2010

Más muertos y errores en Afganistán

“Ni vamos ganando ni merece la pena”.  Éstas son la conclusión y las palabras que se atribuyen a un soldado norteamericano en Afganistán para expresar el inquietante abandonismo que se está apoderando de numerosos analistas, de la mayoría de los encuestados  y de algunos importantes medios norteamericanos, cuando está en marcha la campaña electoral para las elecciones de mitad de mandato, en noviembre próximo.  Por el contrario, el silencio de la opinión pública europea, tan sensibilizada con otras guerras, resulta tan sospechoso y reprobable como alarmante.

No existe progreso alguno en los múltiples frentes afganos. Sigue en su puesto el gobierno del presidente Hamid Karzai, luego de unas elecciones amañadas y una corrupción galopante, pero su autoridad no traspasa los estrechos límites de la capital, Kabul. Nadie cree ya en la pretensión de construir un Estado-nación en el estilo occidental, cuya autoridad y eficiencia se extienda por todo el territorio, cuando la realidad es de un feudalismo atroz, un tribalismo que desborda la frontera de Pakistán y una narco-guerrilla de los talibanes que se mueve como pez en el agua, según la metáfora atribuida a Mao Zedong.

La creación de un ejército y una policía afganos es una tarea ímproba, sometida a crecientes riesgos, para la que se necesitaría mucho más tiempo del que disponen los norteamericanos y menos difusas lealtades entre los aspirantes al uniforme. Dos oficiales de la Guardia Civil acaban de perder la vida en una misión cada día más imposible y arriesgada.

El problema se complica y se hace intratable porque la de Afganistán es “la guerra de Obama”, que tiene amordazados a los legisladores del Partido Demócrata y cuenta más con el silencio embarazoso que el apoyo del Partido Republicano. Al designar al general David Petraeus como comandante en jefe, el presidente se comprometió implícitamente a intensificar el esfuerzo de contrainsurgencia y aumentar el número de tropas (otros 20.000 o 30.000 soldados), pero al mismo tiempo, en una solución salomónica entre su equipo y ambigua en cuanto a sus intenciones, fijó para agosto del 2011 el comienzo de la retirada.

La confusión en las altas esferas de Washington es total, entre recuerdos de la pesadilla de Vietnam, críticas demoledoras contra el presidente Karzai, noticias sobre la implicación de la CIA en la corrupción, vacilaciones sobre los objetivos y comentarios irritados sobre las reticencias de numerosos países europeos (Francia y Alemania en cabeza), quizá con la excepción  de España, cuyo gobierno se muestra aparentemente satisfecho de una misión que resulta abrumadoramente sangrienta.

“Ha llegado la hora de rebajar nuestras ambiciones allí [Afganistán] y, al mismo tiempo, reducir y precisar el alcance de la misión”, escribe Richard Haass, presidente del Consejo de Relaciones Exteriores, el más relevante e influyente organismo de reflexión y análisis de EE UU. En su opinión, la guerra de Obama, además, es una “guerra de elección, no de necesidad”, es decir, para la que existen otras alternativas más baratas y menos sangrientas. Una nueva estrategia que no comportaría la renuncia a un eficaz combate contra el terrorismo, pero sin los gastos exorbitantes y con un menor tributo de sangre, como se hace en Somalia o Yemen.

¿Acaso la guerra de Afganistán, por ser la guerra de Obama, premio Nobel de la Paz, ha hecho enmudecer a los restos de la izquierda europea tradicionalmente movilizada contra los compromisos bélicos del imperio? ¿Cuál es el objetivo de enviar más soldados para mantenerlos aislados y acuartelados? Los intereses norteamericanos y probablemente los de todos los países occidentales residen en Pakistán, pero no en Afganistán. Cuando ya no quedan ideas, se echa mano del sectarismo estúpido de las guerras buenas y malas.

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Responses

  1. ¿Qué hacer?
    No sé si el silencio tiene que ver con las simpatías que puede despertar Obama, o más bien con la percepción -generalizada- de que la salida de Afganistán complicará el escenario regional, potenciará los riesgos en Europa y, por lo demás, acabará con cualquier posibilidad de ‘modernización’ de los usos y costumbres sociales en el propio país. Al fin y al cabo, no sólo el imperio exporta intereses y valores, ¿no?

    • Muchas gracias por tu interés y tu perspicacia, amigo Ángel Duarte. Durante la guerra de Vietnam, el general De Gaulle (1966) señaló para la posteridad que el imperio exportaba ¡hasta la inflación! Luego de que Nixon aboliera la convertibilidad del dólar (1971), el viraje histórico del que nadie se acuerda, las cosas siguieron igual, sin una alternativa coherente en Europa. Seguimos con importaciones de diversa índole, más económicas, militares, tecnológicas y culturales que ideológicas. Lo vimos en Berlín, cuando el derrumbe del muro, y en los Balcanes, con los europeos como pirómanos y luego como bomberos auxiliares de Washington. Los europeos exportamos poco, ni siquiera la socialdemocracia, con gran frustración de la izquierda académica liberal transatlántica que recibe los premios Nobel pero pierde las elecciones y…hasta la calle. Ahora que Obama da la espalda a Europa, más interesado en la cuenca del Pacífico, seguimos como subalternos en Afganistán, entre el quiero y no puedo habitual. No habrá más remedio que retirarse cuando el imperio arríe las banderas. La izquierda socialdemócrata o los restos de su naufragio siguen a Obama porque lo presentaron como la estrella postnacional, postpartidista y postmoderna, superadora de razas y credos, de estrategia mágica, y no se atreven a proclamar su decepción cuando los adalides del Tea Party reúnen a cientos de miles de personas ante el Lincoln Memorial para proclamar su fe en los valores tradicionales de la nación, del ejército y de las iglesias que encomian los predicadores más fogosos. La pregunta contrafactual no tiene respuesta pero es inevitable: ¿Qué hubiera sido de Europa sin las decisiones y la perseverancia del gigante inquieto y del sheriff reticente?

  2. En respuesta al interrogante final… ¡No me lo quiero ni imaginar!
    Por lo demás, mucho material en el que, y con el que, pensar.
    Gracias a ti.
    Un abrazo

  3. ¿Qué hubiera sido de Europa? pues segun Zap atero : La tierra no es de nadie,es del viento.-

    Europa se ha empobrecido en todos los sentidos: Su cultura,su economía,sus hombres, y hasta el aire que respiramos.-

    Muchos políticos se han enrriquecido :ROBANDO.-

    ¿Ideología? Buscar.Cuando la encontreis,decirme,donde.-


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