Posteado por: M | 5 septiembre 2010

Emigración, islamismo y xenofobia ( y II)

El libro que sacude Alemania

Un responsable del Bundesbank, el banco central alemán, figura destacada del Partido Socialdemócrata (en la oposición), Thilo Sarrazin, acaba de publicar un libro titulado Deutschland schafft sich ab (Alemania se autodestruye o Alemania se deshace) que analiza los efectos de la inmigración musulmana y que ha concitado innumerables protestas y duras acusaciones. Según la prensa germana, algunas de las opiniones vertidas en el panfleto son abiertamente racistas y constituyen un furibundo ataque contra la convivencia armoniosa de autóctonos e inmigrantes.

Para consumar el escándalo, Sarrazin hizo unas declaraciones a la prensa, al presentar su libro, en las que afirmó, elogiándolos, que “los judíos tienen un gen específico”, singularidad que también atribuyó a los vascos. Aunque se retractó de esas palabras, ya no pudo evitar el alud de las diatribas y las descalificaciones. Las teorías genéticas, en la medida en que evocan el ominoso pasado del nazismo, equivalen en Alemania a mentar la soga en casa del ahorcado.

Alemania se autodestruye

La cancillera Angela Merkel señaló que las declaraciones de Sarrazin eran “completamente inaceptables” e instó al Bundesbank a estudiar su destitución. La dirección del Partido Socialdemócrata anunció que abriría un nuevo expediente informativo para determinar si procede su expulsión del partido. Varios responsables políticos y los principales periódicos colocaron al autor en el banquillo de los acusados, pero varios comentaristas arguyeron que el debate público no debería centrarse en el libro y mucho menos en las palabras de Sarrazin, sino en el estudio de nuevas medidas para promover la integración de los musulmanes.

Ante el dilema de respetar la libertad de expresión de su directivo o aplicar el discutido principio de la “percepción metonímica” o “sinécdoque informativa”, según las cuales la opinión pública confunde la parte con el todo y atribuye a la institución las opiniones de uno de sus miembros, el Bundesbank optó expresamente por el segundo y comunicó a la prensa: “El consejo del Bundesbank sostiene la opinión de que los comentarios del Dr. Sarrazin perjudican la imagen del banco.”

No está claro si el libro es un panfleto, en su sentido de opúsculo agresivo o difamatorio, o un gran reportaje de denuncia o ensayo bien documentado sobre un tema candente que mezcla la exactitud y abundancia de los datos con deducciones u opiniones que pueden resultar exageradas y hasta ofensivas para la clase política o algunos sectores de la población. No cabe duda, sin embargo, que el libro choca con la corrección política que goza de gran predicamento en toda Europa y, por supuesto, en Alemania.

El libro se ha colocado inmediatamente en cabeza de los best-sellers en las listas que confecciona la sucursal de Amazon en Alemania, va por su cuarta reimpresión en una semana y el editor espera vender más de 150.000 ejemplares. La controversia se encona porque, en último extremo, el autor ha puesto en circulación un relato pormenorizado de la supuesta decadencia de Alemania.

Lo que reputo más relevante en este asunto es que Sarrazin ha sido demonizado por la clase política, socialmente proscrito, sin que muchos de los indignados hayan leído su libro y estén en condiciones de rectificar los datos que ofrece y condenar las conclusiones que extrae. Así lo cree, por ejemplo, la socióloga Necla Kelek, de origen turco, poco sospechosa de simpatías por la xenofobia, quien asegura que “este ciudadano responsable” (Sarrazin) enuncia “verdades amargas”, pero que “ninguno de sus críticos ha reaccionado hasta ahora sobre el contenido” (del libro).

Otro político socialdemócrata, Wolfgang Nowak, consejero que fue del canciller Gerhard Schröder, presidente del Foro Internacional del Deutsche Bank, arguyó que Sarrazin ha hecho un favor a su país al forzar las prioridades de la agenda política y derribar las barreras de la corrección política. “Este asunto es más importante en Alemania que la economía”, sentenció.

Recogidas de algunos de los más importantes periódicos alemanes, he aquí un epítome de las polémicas reflexiones de Sarrazin (por su apellido, probablemente de origen hugonote).

  • La política de inmigración practicada por todos los gobiernos alemanes, tanto cristianodemócratas como socialdemócratas, ha fracasado estrepitosamente en sus intentos de integrar al casi 20 % de la población de origen extranjero. La condescendiente política oficial sólo ha servido para desencadenar sentimientos de hostilidad recíprocos.Los turcos y los árabes, todos ellos musulmanes, no desean integrarse en la sociedad alemana por motivos esencialmente religiosos, pero las autoridades políticas y académicas se niegan a discutir el problema en nombre de la corrección política y el respeto de las diferencias legítimas. El autor alerta contra el peligro de que surjan sociedades paralelas.
  • La declinante demografía alemana, en contraste con la fuerte natalidad de las mujeres musulmanas, muchas de ellas al margen del mercado de trabajo, genera un aumento incesante de la población con los niveles educativos más bajos y, por ende, degrada el nivel cultural de todo el país.
  • Si la inteligencia es hereditaria entre el 50% y el 80%, el aumento exponencial de la población con menos nivel cultural (clase baja) provoca inexorablemente el hundimiento del potencial intelectual de la población en su conjunto. Ese hundimiento ya ha comenzado en la enseñanza.
  • El autor rechaza con vehemencia que todas las culturas sean iguales como pretenden el multiculturalismo, la alianza de civilizaciones y la corrección política.
  • La crítica se extiende al islam propiamente dicho, “puesto que en ninguna otra religión es tan fluida la transición hacia la violencia y el terrorismo”, razón más que suficiente, según el autor, para oponerse al tsunami de islamización que recorre el país. Añade que los jóvenes turcos y árabes son agresivos debido a su frustración sexual.
  • Sostiene Sarrazin que los inmigrantes musulmanes aportan mucho menos de lo que reciben del Estado alemán en forma de prestaciones sociales o subsidios familiares. El paro entre los hijos de los inmigrantes dobla la tasa del que sufren los trabajadores de origen alemán.
  • Hay clases en los colegios en las que el 75 % de los alumnos son de familias inmigrantes y cuyo nivel de alemán es aceptable, pero no es menos cierto que existen familias árabes o albanesas que controlan algunos sindicatos del crimen y reciben, no obstante, subsidios estatales.
  • Los matrimonios forzados y los crímenes de honor proliferan en las familias musulmanas que viven en algunos barrios de Berlín o de otras grandes ciudades.

Una sociedad islamófoba

La prensa alemana se ha mostrado muy severa con Sarrazin y sus opiniones, pero el semanario Der Spiegel llega a la conclusión de la enfermedad se ha convertido en una epidemia que afecta a todo el país, ya que el libro ha encontrado muchos oídos atentos entre el público. Por lo tanto, cree que “Alemania se está convirtiendo en islamófoba” y que se está acelerando el cambio “desde unas sociedad tolerante a otra dominada por el temor y la islamofobia”. También recoge la reacción del diario francés Le Monde, según el cual Sarrazin es “un racista provocador”. El Frankfurter Allgemeine Zeitung describe despectivamente el libro como “un informe antimusulmán fundado en la genética” y el izquierdista Die Tageszeitung llega a comparar el libro con Mi lucha, de Adolf Hitler.

El conservador Die Welt, sin dejar de censurar a Sarrazin, apunta al corazón del problema al referirse a su conferencia de prensa: “En vez de insistir sobre las estadísticas, el directivo del Bundesbank empleó algunos embarazosos argumentos para explicar los pobres resultados de los inmigrantes musulmanes. Porque las estadísticas, por sí mismas, nos cuentan una historia devastadora. Sarrazin ha facilitado que sus críticos se evadan del problema real. En vez de debatir sobre los desastrosos resultados de nuestras políticas, estamos discutiendo sobre si Sarrazin es un racista. Una oportunidad perdida.”

El problema político que ahora se plantea consiste en saber si en Alemania, que hasta ahora había resistido bastante bien a los cantos de sirena del populismo, se ha creado un nuevo espacio electoral a la derecha de la coalición gobernante de cristiano-demócratas y liberales. Como en Francia, Holanda, Italia o Bélgica. El islam como fuerza política inasimilable y hostil constituye el verdadero problema, pero la cuestión musulmana también ha generado sentimientos harto confusos en amplios sectores de la población europea que trata con los inmigrantes y que no distinguen entre radicales y moderados ante unas pautas culturales que les resulta ajenas, reaccionarias, empobrecedoras y amenazantes.

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