Posteado por: M | 2 marzo 2012

Más alimentos y menos bombas en Corea del Norte

Resulta que las multitudes que vimos llorar, desconsoladas, en los días luctuosos de la muerte y los funerales del “muy amado líder” norcoreano Kim Jong-il, forman también una famélica legión, como la que enardece la primera estrofa de la Internacional, aunque sin ecos triunfales. Los norcoreanos pasan hambre desde hace muchos años, y para paliarla, el nuevo “líder supremo” y heredero de la dinastía comunista, Kim Jong-un, ha concluido un acuerdo con “el enemigo norteamericano” parea suspender sus actividades nucleares –el enriquecimiento del uranio y las pruebas de misiles–  a cambio de la entrega de 265.000 toneladas de comida. Un resquicio para la esperanza se abre en la península más duramente castigada por la guerra fría y la crueldad de un sistema despótico.

Como es de rigor cuando se trata de la dictadura más hermética y paranoica, el misterio y la incertidumbre planean sobre la moratoria nuclear anunciada el 29 de febrero en una doble declaración del departamento de Estado y de la agencia de noticias norcoreana. No se sabe si el enésimo pacto de menos bombas y más alimentos entrañará una nueva fase de la negociación para el desmantelamiento de las instalaciones nucleares norcoreanas de Yongbyon. Debido a los antecedentes del caso, Washington no desea echar las campanas al vuelo y el departamento de Estado señaló que el acuerdo constituía “un progreso importante, aunque limitado”, sin más precisiones.

Una lectura detenida de los dos textos publicados da pie para conjeturas e interpretaciones diversas. Pyongyang restringe la moratoria a la central de Yongbyon, pero puede seguir enriqueciendo uranio en otras instalaciones, y guarda silencio sobre la destrucción de su arsenal de bombas y misiles. El acuerdo fue negociado en conversaciones discretas en julio y octubre de 2011, antes de la muerte de Kim Jong-il, por lo que dice muy poco sobre la nueva situación interna y la toma de decisiones de la dictadura bajo el mando del heredero Kim Jong-un y sus albaceas militares, dos meses después de la muerte de su padre.

Como es habitual desde que Obama se instaló en la Casa Blanca, con resultados poco exitosos en su conjunto, no sólo Irán progresa en sus ambiciones nucleares, sino que el acuerdo con Corea del Norte antepone el afán de conciliación, el apaciguamiento, a las desagradables consideraciones estratégicas o la defensa intransigente de los derechos humanos. En efecto, EE UU se compromete a “tomar medidas para mejorar la relación bilateral” sobre la base del “respeto recíproco de la soberanía y la igualdad”, así como a fomentar los intercambios culturales, docentes y deportivos, bálsamo táctico para una dictadura infame que vincula la posesión del arma nuclear a la supervivencia de los mandamases de un régimen condenado.

Desde el primer acuerdo bilateral, alcanzado en 1994, tras la caída del comunismo en Europa, durante la presidencia de Bill Clinton, las relaciones entre EE UU y Corea del Norte forman un rosario de encuentros y desencuentros de inflamada retórica, de denuncias recíprocas e incluso de amenazas militares en la frontera del armisticio de Panmunjon (julio de 1953), quizá la más militarizada del mundo. La experiencia enseña que la dinastía comunista está especializada en firmar acuerdos internacionales, cuando está con el agua al cuello, o bien bajo la presión de China, pero sin la menor intención de cumplirlos.

Aunque Pyongyang se retiró en 2003 del tratado de la ONU de no proliferación de armas nucleares, elevando considerablemente la tensión en la zona, las conversaciones diplomático-militares entre EE UU, las dos Coreas, China, Japón y Rusia, con sede en Beijing, comenzaron en abril de 2003 y produjeron un primer acuerdo en septiembre de 2005: Corea del Norte abandonó expresamente su pretensión de convertirse en una potencia nuclear a cambio de una ayuda alimentaria y energética norteamericana.

No obstante, los científicos norcoreanos hicieron estallar su primera bomba atómica en 2006, un acontecimiento que sacudió fuertemente los frágiles cimientos de la coexistencia pacífica en Asia-Pacífico y demostró la escasa fiabilidad de los compromisos del régimen comunista, por más que éstos estuvieran respaldados expresamente por China, su principal protector y poderoso aliado. Las conversaciones de Beijing fueron suspendidas sine día a finales de 2008, cuando expiraba la presidencia de George W. Bush, y oficialmente abandonadas en abril de 2009. Al mes siguiente, Pyongyang procedió a su segundo ensayo nuclear.

Desde que en 2000 se produjo el primer deshielo intercoreano significativo con el encuentro en Pyongyang de los presidentes de las dos Coreas, Kim Jong-il y Kim Dae-jung, el régimen comunista accedió en varias ocasiones a detener su programa nuclear a cambio de concesiones diplomáticas o ayuda humanitaria de Corea del Sur y EE UU, pero las negociaciones fueron sistemáticamente interrumpidas con diversos pretextos.

El único acuerdo perdurable mantiene en funcionamiento la zona industrial intercoreana de Kaesong, situada en Corea del Norte, pero muy cerca de la frontera, “la fábrica del diálogo”, donde están instaladas 123 empresas surcoreanas que emplean a más de 50.000 norcoreanos y contribuyen a aliviar la situación económica del régimen comunista (40 millones de dólares al año), un experimento que podría servir de modelo para la improbable, costosa y problemática reunificación de la península. Los ingresos procedentes de esa zona constituyen la casi única fuente de divisas de Pyongyang.

Cabe suponer que Washington pretende influir sobre el proceso de transición abierto en Corea del Norte tras la muerte del sátrapa Kim Jong-il, en la esperanza de que el hijo de éste sea más sensible a las necesidades apremiantes del pueblo que a los dictados del rigor ideológico, el culto de la personalidad del líder y el delirio militarista. El último discurso del joven Kim Jong-un, unos días antes de anunciarse el acuerdo con Washington, fue especialmente belicoso contra Corea del Sur, a la que amenazó con acciones militares.

En ausencia de una declaración de Obama o Clinton, poco interesados en aparecer envueltos en un eventual fracaso, los funcionarios del departamento de Estado comunicaron a los periodistas que el acuerdo “meramente abre la puerta” para reanudar las negociaciones sobre el programa nuclear. La ayuda humanitaria será estrictamente de “suplementos nutritivos”, en vez de arroz u otros cereales, para evitar que éstos sean utilizados a su antojo por el gobierno o los militares, o incluso vendidos clandestinamente en el extranjero, como ocurrió con ese tipo de entregas en otros momentos. Ya se sabe que la dictadura norcoreana está especializada en establecer distinciones entre los hambrientos, según su grado de adhesión al régimen.

Tanto el fin de la guerra fría como la reunificación de la península coreana son hipótesis de muy difícil concreción. Nadie sabe con certeza cómo evolucionará el régimen comunista. Ni si la mantequilla se impondrá finalmente a los cañones, según la metáfora clásica. Según la revista alemana Der Spiegel, algunos altos funcionarios alemanes aconsejan a Seúl sobre cómo preparar la hipotética reunificación y calcular su coste exorbitante. Corea del Sur (50 millones de habitantes) tiene un PIB por habitante y año de casi 40.000 dólares, mientras que Corea del Norte (24 millones de habitantes) no supera los 1.800 dólares.

No podemos olvidar que Corea del Norte es una pieza importante en el tablero geoestratégico de la región Asia-Pacífico, la región donde confluyen los intereses de las dos primeras potencias económica del mundo, y que el joven Kim Jong-il no ha mostrado hasta la fecha ningún interés por imitar a los dirigentes comunistas de la Europa central y oriental que derribaron el muro y las alambradas. EE UU se fortalece con la protección de sus aliados en la región, muy especialmente Japón y Corea del Sur, mientras que China utiliza según su conveniencia el poder nuclear, la brutalidad o la apertura del régimen de Pyongyang.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: