Posteado por: M | 6 agosto 2015

México se aproxima al abismo del Estado fallido

El asesinato del periodista Rubén Espinosa, perpetrado en la Ciudad de México el 31 de julio, cuando aún no se habían apagado los ecos del escándalo por la sorprendente fuga de prisión del jefe del cartel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, el Chapo, el 11 de julio, volvió a disparar las alarmas sobre los fallos y carencias más notorias del Estado federal mexicano, la violencia endémica, el narcotráfico que todo lo invade, la corrupción galopante y la pavorosa inseguridad jurídica y personal. Los periodistas están en la línea más peligrosa de esa guerra clandestina que causa miles de víctimas, pisotea la justicia y torpedea el progreso social. México, el segundo país más poblado de América Latina, fronterizo con EE UU, se aproxima peligrosamente al abismo del Estado fallido.

Las desgracias y corrupciones han sido inventariadas con gran rigor por el periodista Alfredo Corchado, nacido mexicano pero nacionalizado estadounidense, corresponsal en México del Dallas Morning News, en el libro titulado Midnight in Mexico (2013) – traducido al español como Medianoche en México. El descenso de un periodista a las tinieblas de su país–, en el que se pregunta dolorosamente si todavía es posible amar a la tierra que le vio nacer. No tiene ninguna duda de que “el avance del narcotráfico es hijo de la impunidad y de una sociedad débil”, que es una manera indirecta de acusar al sistema político de connivencia o incapacidad manifiesta para luchar contra el azote del narcotráfico.

El presidente Felipe Calderón (2006-2012), del Partido de Acción Nacional (PAN, derecha liberal), declaró “la guerra contra el tráfico de droga” y puso a los militares al frente de la lucha contra los carteles, pero los resultados de la militarización fueron sangrientos y desastrosos. Unos 3.000 asesinatos anuales relacionados con el narcotráfico. Unas 100.000 personas murieron o desaparecieron en el período 2006-20014. La sociedad quedó traumatizada y atrapada entre dos fuegos, el del ejército y el de los narcotraficantes. Peña Nieto, del PRI, que llegó al poder en diciembre de 2012, se mostró apaciguador y acabó teóricamente con la militarización, pero la violencia estructural y criminal no hizo sino empeorar. Dos estrategias distintas y dos fracasos estrepitosos.

Alfredo Corchado asegura que el presidente Calderón, que planificó mal la guerra contra el narcotráfico, se vio sorprendido por el nivel de corrupción a todos los niveles. Y añade: “Las policías, los gobernadores, gente clave del gobierno, del poder judicial, todo estaba ya demasiado corrompido. Por ejemplo, en Juárez, la policía local estaba muy metida con el carel de Juárez, y la policía nacional estaba involucrada con otros grupos narcos.” ¿Cuándo va a despertar la sociedad mexicana, cuándo va a exigir a sus gobernantes un poco de decencia y un mucho de eficacia?

Rubén Espinosa, colaborador de la revista Proceso, había llegado a la capital huyendo de la violencia desbocada en el estado de Veracruz contra los informadores y había declarado reiteradamente que su vida corría peligro. Fue asesinado junto con cuatro mujeres, una de ellas, su amiga Nadia Vera, activista social veracruzana, cuando se encontraban reunidos en un piso de la colonia Navarte en el distrito federal. Los detalles que han trascendido del quíntuple asesinato denotan ensañamiento y sadismo: todas las víctimas recibieron un tiro de gracia en la cabeza, algunas fueron torturadas, y las cuatro mujeres, violadas. Espinosa es el séptimo periodista víctima de la violencia en México en lo que va de año.

Veracruz, en el golfo de México, arrastra la mala reputación de ser el estado federado más peligroso para ejercer el periodismo, con 15 informadores asesinados desde 2011. En ese territorio aparentemente turístico confluyen el dinero fácil del petróleo, el narcotráfico con destino a EEUU y la corrupción policial. El gobernador del estado desde 2010 es Javier Duarte, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), la organización oligárquica y corrompida que gobernó el país durante 70 años y que ahora vuelve a estar en el poder con el presidente Peña Nieto. Algunas organizaciones de periodistas y otras defensoras de los derechos humanos sostienen que el asesinato de Espinosa constituye además un crimen contra la libertad de expresión y acusan al gobierno de no haber hecho nada para prevenirlo y evitarlo.

Diversas y espontáneas marchas de protesta se celebraron en la capital y en varias ciudades de los estados de Veracruz, Jalisco y Oaxaca. Los manifestantes no solo protestaron por el múltiple asesinato, sino que igualmente dirigieron sus diatribas contra el gobierno de Peña Nieto y, sobre todo, contra la procuraduría (fiscalía) del distrito federal por sus versiones parciales o contradictorias de los hechos. “En este país libre, lo que el gobierno no censura, lo mata”, podía leerse en una pancarta exhibida en Morella. En una comisión de la Cámara de Diputados, el PRI bloqueó los intentos de la oposición para que el caso pasara a la Procuraduría General de la República y para que el gobernador de Veracruz, el controvertido Javier Duarte, comparezca ante una comisión parlamentaria.

Javier Duarte, gobernador de Veracruz desde 2010, sucedió en el cargo a un conspicuo dinosaurio del PRI, Fidel Herrera, señalado recientemente por la revista Forbes como uno de los políticos más corruptos del país y al que el FBI norteamericano acusó de formar parte destacada de una trama del narcotráfico vinculada con la petrolera estatal Petróleos Mexicano (Pemex) y el cartel de los Zetas, pero el gobierno mexicano dio carpetazo a tan vidrioso asunto, lo que no hizo sino exacerbar la sospecha de la colusión gubernamental o policial con algunas de las más siniestras lacras de una sociedad corroída por la narcoviolencia y la corrupción en todos los niveles de la administración pública.

La transición democrática mexicana, que se inició en 2000, cuando el PRI perdió el poder federal ininterrumpido que había ostentado durante 70 años, mediante coacciones, corrupción, caciquismo y elecciones amañadas, no ha llegado aún a algunos de los 31 estados federados. Entre éstos destaca Veracruz, con capital en Xalapa, en la costa sureste, petrolera y violenta, donde se originó uno de los carteles más famosos del narcotráfico, los Zetas. La violencia decreció en el estado en 2013, coincidiendo con la detención de Miguel Ángel Treviño, el sanguinario jefe del cartel, conocido como Z-40; pero volvió a recrudecerse este año, según confirman los asesinatos de varios periodistas y las denuncias reiteradas de Espinosa en el semanario Proceso.

La evasión del Chapo (chaparro, de baja estatura), jefe del cartel de Sinaloa, de la prisión de alta seguridad del Altiplano, el 11 de julio, a través de un túnel de kilómetro y medio, una de cuyas entradas estaba en la misma celda del reo, alimentó el escepticismo habitual de los ciudadanos y suscitó todo tipo de conjeturas, de teorías conspiratorias, que proliferaron y persisten como consecuencia de la incredulidad de los ciudadanos ante la versión de la fuga ofrecida por las autoridades federales. Las versiones alternativas van desde la que asegura que Guzmán compró a todos sus carceleros a la que denuncia un pacto entre el gobierno y el capo de la droga. La más imaginativa sospecha que el preso no era el Chapo, sino un doble.

Tras estudiar cuidadosamente el sumario, el semanario Proceso llegó una conclusión que apunta directamente al gobierno: “la fuga del Chapo Guzmán estuvo aceitada [sic] desde las instituciones del Estado”. Con el participio del verbo aceitar los redactores de la revista quieren dar a entender que el narcotraficante contó con la complicidad o los favores –imprecisos pero ciertos–, de las autoridades o funcionarios encargados de su custodia, como se colige fácilmente de la cadena de omisiones, contradicciones y fallos clamorosos de vigilancia que permitieron al jefe del cartel de Sinaloa abandonar la prisión con una facilidad pasmosa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: